No sabemos el día ni la hora, pero debemos predicar sobre Su amor para que nos encuentre preparados.

Se ha dicho mucho sobre la segunda venida del Señor. Hace años, escuché que sería en 1988, vamos por el 2012 y ¡no ha venido! Muchos abandonaron la universidad y renunciaron a su trabajo, así que hoy están en el crujir de dientes, pero no en el infierno, sino acá en la tierra, por las malas decisiones que tomaron. Comprendamos de una vez por todas, especula quien intenta dar fechas y señales que no están en la Escritura.

Debemos salir de la confusión. He escuchado por lo menos siete nombres con apellido del anticristo y ¡ya todos se murieron! Jesús quiere que lo esperemos con amor. Es importante que aprendamos lo que realmente Dios quiere que sepamos sobre Su venida.

Mateo 24:3-16 nos revela: Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo? Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe. Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán. Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores. Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre. Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán. Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo. Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin. Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda), entonces los que estén en Judea, huyan a los montes.

En esta Escritura los apóstoles le hacen tres preguntas a Jesús: cuándo pasará la destrucción el templo, qué señales habrá de Su venida, y qué señales habrá del fin del siglo. Algunos toman toda esta Palabra para responder sobre Su regreso, pero debemos diferenciar los acontecimientos para no confundirnos.

Lo primero que Jesús advierte es que no seamos engañados, que vendrán farsantes y seremos testigos de muchos desastres, pero que nada de eso es señal del fin. Imagina que solo en Guatemala hay 28 volcanes y si cada vez que alguno muestra actividad pensamos que es el fin del mundo viviremos angustiados. Además, la venida del Señor debe producirnos alegría, no miedo porque lo estamos esperando, ¿o no?  Seguramente al vivir la Primera y Segunda Guerra Mundial, las personas pensaron que el fin se acercaba, pero no fue así.

La clara señal será que el Evangelio del Reino será predicado en todo el mundo. Ahora utilizamos la tecnología para dar a conocer a nuestro Señor. Recibo mensajes de países árabes y africanos, pero dos terceras partes de la humanidad no han escuchado de Jesús, así que todavía falta muchísimo para que sea el fin de este tiempo. Recuerda que Él vendrá por Su cosecha, pero si hay tanta gente que no lo conoce, es indicación de que todavía nos falta mucho por sembrar, así que realmente pareciera que Su venida depende de nosotros. Cuando predicamos estamos provocando que Él venga, pero si no lo hacemos, no tiene porqué venir. Su regreso está asociado a las responsabilidades que tenemos de predicar. Esa es nuestra forma de demostrar que lo anhelamos.

Otro de los evangelistas dice que una señal es cuando Jerusalén sea rodeada por los ejércitos. Para que esto se cumpla debería construirse otro templo que pueda ser derribado. No podemos provocar que rodeen Jerusalén, pero sí podemos predicar a Jesucristo todos los días. Esa es nuestra responsabilidad.

Antes se esperaba pasivamente la segunda venida del Señor, sé de personas que literalmente se encerraban dentro del armario a orar, pero ahora la verdadera actitud de espera debe ser activa, predicando, evangelizando, formando discípulos. Si estás comprometido con Su obra, no debes temer, sino alegrarte porque te encontrará haciendo lo que Él desea.

No sabemos el día ni la hora

Mateo 24:36 dice: Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre.

Mateo 24: 42 aconseja: Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor.

Mateo 24: 44 afirma: Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis.

Mateo 24:50 asegura: vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe.

La Biblia insiste en afirmar que debemos estar preparados porque no sabemos cuándo regresará el Señor. Algunos aseguraban que la Palabra no decía el día ni la hora, pero ¡sí era posible saber el año y el mes! Ese es el colmo de la necedad, porque está claro que el Señor quiere que nos preparemos y vivamos como si  Su venida fuera en cualquier momento. Si supiéramos cuándo sucederá, pensaríamos vivir desordenadamente para corregirnos poco antes de que venga, pero el plan de Dios es que le obedezcamos siempre, sin depender del tiempo cuando regrese, es decir, que vivamos según Sus mandatos porque le amamos, no porque tenemos miedo a ser castigados cuando venga a juzgarnos. Recuerdo que alguien me dijo: “Si yo supiera cuándo viene el Señor, pediría varios millones prestados para vivir bien durante el tiempo antes y que la deuda la pague el anticristo”. Es una burla cruel, pero hay personas que lo harían. Está bien que no sepamos cuándo regresará, pero está mal que no nos preparamos para cuando vuelva.

Mateo 25:5  relata: Y tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron.

Mateo 25:13 explica: Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir.

Uno de los ejemplos que la Palabra ofrece sobre las actitudes ante el regreso del Señor es el de las vírgenes que esperaban al esposo. Todas se durmieron, pero unas fueron sensatas y guardaron aceite para encender sus lámparas, mientras otras fueron tan necias que no guardaron aceite y además, pretendieron salir a media noche a comprarlo. Está bien que no sepamos en qué momento regresará, pero está mal que no velemos y lo esperemos. Los cristianos sabios velan todos los días y predican el Evangelio, a la espera de que vuelva de tanto que predican.

Te pregunto: ¿Jesús volverá porque enseñemos sobre Su segunda venida, o porque hacemos que todos se enteren de Su primera venida? ¡Claro que vendrá porque procuramos que todos sepan sobre Su primera venida y anhelen la segunda! Él nos encomendó que continuáramos con la labor que inició, quiere que sanemos enfermos y liberemos cautivos para que crean y se conviertan. Esa es la correcta actitud de espera. Tenemos la responsabilidad de trabajar y predicar sobre la primera vez que estuvo en la tierra para que venga por segunda vez y reine eternamente.

Nos pedirá cuentas

Mateo 25:19 comenta: Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos.

Si esperas la venida del Señor te informo que vendrá a pedirte cuentas de todo lo que te ha dado, bienes, talentos y oportunidades.  Y no se vale que le digas: “Tuve miedo y los enterré”. Él espera que todo lo que te ha dado sea puesto al servicio de la predicación del Evangelio y haya rendido frutos. Esa es otra de nuestras responsabilidades.

Marcos 13:32-33 de nuevo asegura: Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre. Mirad, velad y orad; porque no sabéis cuándo será el tiempo.

Solo el Padre sabe cuándo será el día de Su venida. Si alguien te asegura que lo sabe, es un falso profeta, porque ¡ni el Hijo lo sabe! Él se ha guardado el dato para dar la orden en el momento justo cuando sucederá. No sabemos nada más que el evento será glorioso para nosotros, Sus hijos obedientes y esforzados.

Marcos 13:37 pide: Y lo que a vosotros digo, a todos lo digo: Velad.

Estemos atentos, mantengámonos alertas, trabajando en Su obra. No hagamos de Su venida una doctrina, cuando realmente es un evento que sucederá, estemos preparados o no, así que lo mejor es que hagamos lo que Él nos ha encomendado. No importa si seremos arrebatados antes, en medio o después de la tribulación. No repares en esas cuestiones, quizá cuando suceda habrás muerto y no habrá nada que te aflija. Tal vez serás de los muertos que se levanten o de los que serán arrebatados para vivir eternamente a Su lado. Ojalá que así sea, y para lograrlo no debes afanarte en adivinar los detalles, sino en hacer lo que nos ha pedido, para que ese día venga pronto y podamos verlo cara a cara.

Como ladrón en la noche

1 Tesalonicenses 5:1-2 comparte: Pero acerca de los tiempos y de las ocasiones, no tenéis necesidad, hermanos, de que yo os escriba. Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche.

Otra figura que la Palabra usa para ilustrar Su regreso es el ladrón que viene de noche. Pero si nos hemos preparado y hemos predicado el Evangelio, no seremos a quienes nos sorprenda porque seremos a quienes se lleve consigo. Así que los que lo verán como ladrón serán quienes se queden y vean que se lleva a un ser querido. Sin embargo, también dice la Escritura que nosotros somos hijos de la luz, no de la oscuridad, así que lo esperamos y lo amamos, por lo que no nos tomará por sorpresa como un ladrón.

Todos somos débiles y comentemos faltas, pero Dios en Su infinita misericordia toma en cuenta nuestras obras y nos perdona. Él no te dejará por tus errores, a Jesús le costó muy caro tu salvación para abandonarte, pero quiere tu esfuerzo y tu corazón dispuesto a buscarle y pedir perdón. Prepara tu vida como si fueras a verlo hoy, porque las probabilidades indican que es más factible que mueras y te vayas a Su lado ahora, a que Él regrese mañana, porque todavía falta predicar el Evangelio a muchas personas.

Si tuviéramos la pasión de algunas marcas y artistas, Jesucristo estaría por venir pronto, ya que nos preocuparíamos para que cada persona de la tierra lo conozca y ame. Cuando visité el museo de una famosa bebida gaseosa, me llamó la atención una especia de cronómetro que llevaba la cuenta de las gaseosas que se vendían en todo el mundo. La visión de la empresa es que todos tengan una en la mano, por eso se veían en una pantalla los camiones, cayucos, animales de carga y otros transportes que llevaban cajas de gaseosa hasta el último rincón del planeta. Si tuviéramos esa convicción para predicar, seguramente ¡Su regreso estaría más cerca y nos sentiríamos felices por ello! Ganemos almas, llevemos a la gente a los pies de Jesucristo, demos nuestra vida por Su obra y estaremos cada vez más cerca de nuestro Señor.

Está bien que no sepamos cuándo viene, pero está mal que no velemos, no nos preparemos y asumamos nuestra responsabilidad para que Su venida sea pronto. Él quiere que hagamos a un lado la ansiedad por lo que sucederá y que nos concentremos en asumir la actitud correcta ante Su regreso, que prediquemos y demostremos que damos la vida por nuestros hermanos, tal como Él lo hizo.

  • Su venida está asociada a responsabilidades
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