Quedé profundamente impactada cuando me contaron el testimonio de un hombre de la India que murió y resucitó para contarnos su experiencia. Él cuenta que estuvo vio tres escenarios. En el primero había casas resplandecientes de cristal y oro, quiso quedarse allí pero el ángel que lo acompañaba le dijo que no era tiempo. En el segundo escenario todos adoraban al Señor y cuando quiso quedarse allí, tampoco se lo permitieron. El tercer escenario fue el infierno donde todos gemían por ser rescatador porque sufrían terriblemente. En ese momento regresó a la vida y ahora declara que el Señor le permitió ver todo eso para que creamos y le busquemos porque el infierno existe y no hay escenarios intermedios. En Cristo Jesús recibimos la certeza de ir al cielo, pero debemos entregarle nuestra vida y ser constantes en Sus caminos.

Yo también pasé esa experiencia de morir, hace tiempo cuando sufría de presión baja. Al caer, vi ese famoso túnel y caminaba por allí convencida de que había algo glorioso, mi espíritu estaba conectado con esa presencia y no sentía ningún temor. Iba deseosa de llegar cuando escuché que alguien decía: “¡Reprendo todo espíritu de muerte y regresas ahora!” Claro, era mi esposo, el pastor Cash que después me dijo: “No pensabas que me dejarías solo con nuestros tres hijos”. Todo esto hizo que me diera cuenta de que en el cielo adoraremos al Señor por toda la eternidad, así que ¡es urgente que aprendamos a hacerlo ahora! Así que lo primero es asegurarnos de que llegaremos allá y para eso, debemos guardarnos para Él.

En el Salmo 103 le pedimos a nuestra alma que bendiga al Señor1 y esta tiene tres funciones: pensamientos, sentimientos y voluntad. Así que tiene sentido que le pidamos a nuestra alma que bendiga al Señor porque es la que debemos educar con dominio propio. No importa cuál es tu estado de ánimo, debes adorar al Señor. Por eso, aunque a veces estoy cansada, molesta o angustiada, le digo a mi alma: “Ánimo, toma fuerzas” y adoro a mi Dios. Para lograrlo necesitamos sujetarnos más al Espíritu Santo quien nos ayuda a dominar nuestra voluntad2.

Entonces, agrademos a Dios con nuestra adoración y guardando nuestra alma, cuerpo y espíritu del mal, porque Él es Padre celoso que nos anhela y se enoja cuando le damos prioridad a otras cosa3. Esto nos conduce al tema de la música que nos gusta tanto y que mal orientada podrían alejarnos del camino del Señor.

Cuando me convertí e iba al grupo de jóvenes, inmediatamente ingresé al grupo de alabanza pero también deseaba continuar con mi vida normal así que una noche fuimos con un amigo a la discoteca y al entrar, escuché que el Señor me dijo: “No tienes nada que hacer aquí”. Y le respondí: “Cierto, gracias Señor”. Di la vuelta y me fui. Esa fue la gran explicación que vino a mi vida para dejar de ir a fiestas y a bailar, porque el Señor suplió mi necesidad de estar alegre y relacionarme con personas de mi edad. Lo mismo hará contigo porque Él es celoso y desea cuidarte, no apartarte de la gente, sino ayudarte a encontrar las mejores opciones para divertirte sanamente, sin riesgos para tu cuerpo y tu espíritu.

La música es un instrumento creado por Dios pero tergiversado por el diablo. Esta es parte de nuestra esencia ya que todo el cuerpo tiene ritmo: la respiración, los latidos del corazón, todo canta de alguna forma en la creación porque a Dios le agrada la música. Pero el diablo la ha tomado para corromperla con el propósito de quitarle la adoración al Señor, para que tu cuerpo se distraiga y haga cosas que le desagradan. Así que debemos aprender a seleccionarla para que no produzca consecuencias negativas en nuestra vida. La música es poderosa, condiciona nuestro comportamiento e influye en el ánimo. Nuestro cuerpo reacciona a la música con tranquilidad, ansiedad y diferentes actitudes dependiendo de lo que escuchamos. La música alegre te levanta el ánimo, la música tranquila te produce reposo, incluso hay música que conduce a la depresión y al suicidio, así que ¡mucho cuidado con la música que escuchas! No se trata de reprimirnos porque estamos diseñados a imagen y semejanza de Dios y lo importante es aprender a seleccionar lo que escuchamos.

Es importante que reconozcamos que nuestro Dios quiere bendecirnos y darnos una vida abundante, pero el enemigo busca la forma acabar con nosotros y puede que lo haga a través de la música con la que intentará robar la honra y adoración que le corresponde solo a Dios4. Porque la gente canta y baila melodías que glorifican al enemigo, con mensajes que exaltan al pecado que Dios abomina. Cuando cantamos canciones como “devórame otra vez”, ¿imaginas lo que le dices a tu alma? No pongamos en nuestra mente palabras que despierten nuestra carne y deseos sexuales. No hay intermedios, o estás o no estás con el Señor5. No dejas que Dios obre en tu vida si todavía tienes la música secular en el corazón, esa que muchas veces nos provoca impulsos negativos, depresivos, violentos y de libertinaje sexual que le agradan a Satanás.

Lo contrario es la música cristiana que da paz al Espíritu y regocija al Señor. La música también es herramienta útil para ganar almas y ahora existe una gran variedad de melodías cristianas en todos los géneros y para todos los gustos. Sí se puede escuchar música, pero debemos seleccionar la que puede dejarnos mensajes que edifican, positivos y alentadores. Pídele al Señor que te dé dominio propio para escoger qué te conviene y qué no. Mi propósito no es atacar la música, sino ayudarte a escoger, porque todo nos es lícito, pero no todo conviene y no debemos dejarnos dominar por nada que no venga del Señor6 . No permitas pequeñas concesiones en música secular porque puedes quedar atrapado. No escuches música que avive recuerdos negativos que pueden llevarte a antiguas prácticas. Haz las cosas delante de Dios y mantén la transparencia de tus actos. El Espíritu Santo está para ayudarte a ser fiel. Cuando no quieras contaminarte piensa en algo que te edifique. Destruye la música que te esclavizó, cree que Dios es bueno para dar mucho más de lo que pedimos, adquiere buena música y escucha emisoras cristianas que tienen excelente programación, según tus gustos.

No seas como los demás, ámate, valórate para que te amen, háblale a tu alma y a tu cuerpo, pídele a Dios que te guarde de estar con malos amigos y en malos ambientes. Él desea ayudarte a dejar cualquier música o costumbre que te dañe. Dale las gracias y conságrate completamente a adorarle.

1 Salmo1-5 dice: Bendice, alma mía, a Jehová, y bendiga todo mi ser su santo nombre.
Bendice, alma mía, a Jehová, yno olvides ninguno de sus beneficios.
El es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias;
El que rescata del hoyo tu vida, el que te corona de favores y misericordias;
El que sacia de bien tu boca de modo que terejuvenezcas como el águila.

2 Deuteronomio 4:9 aconseja: Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosasque tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; antes bien, las enseñará a tus hijos, y alos hijos de tus hijos.

3 Éxodo 34:14 explica: Porque no te has de inclinar a ningún otro dios, pues Jehová, cuyo nombre es Celoso,
Diosceloso es.

Deuteronomio 5:9 advierte: No te inclinarás a ellas ni las servirás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, quevisito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen.

4 Juan 10:10 advierte: El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y paraque la tengan en abundancia.

5 Lucas 11:23 explica: El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama.

6 1 Corintios 6:12 aclara: Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, masyo no me dejaré dominar de ninguna.

  • La música y su influencia en nuestra vida
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